jueves, 25 de octubre de 2007

¿En qué situación te has sentido impotente?



Con este texto lo que intento es que vosotros seáis los protagonistas relatando alguna situación que hayáis presenciado en vuestras vidas, en la que os hayáis sentido impotentes. Y para ir abriendo camino os voy a contar la que presencié yo este verano en el lugar donde me encontraba de vacaciones, y que se me ha quedado marcada.

Una noche, mientras estaba paseando junto con otras personas por el paseo marítimo de la playa, nos topamos con un grupo de gente que estaban alrededor de algo, cuando nos acercamos, pude comprobar que allí en el medio de todas esas personas había un joven disfrazado que tenía la cara pintada de blanco, de unos 25 años de edad aproximadamente, y que estaba acompañado de una niña de unos 15 años de edad aproximadamente, vestida de arlequín, y también con la cara pintada de blanco, que, cuando las personas que allí se encontraban iban echando monedas en un objeto que había en el suelo, automáticamente, el joven hacía que la niña se moviera, con gestos y expresiones que transmitía con dulzura.

Las personas que allí se encontraban no paraban de reir, por lo que decidimos quedarnos a verlo nosotros también. Yo, personalmente, pude apreciar que el aire que transmitían a todos los que estábamos allí presentes era de una ternura total por su buen hacer, por sus gestos, y por sus expresiones. A mí me produjo toda aquella actuación, una agradable impresión y sensación, quedándome totalmente perpleja e hipnotizada y sobre todo produciéndome una gran sensación de bienestar por tantas carcajadas, y mientras todos los niños que allí se encontraban, no cesaban de echar monedas, para así seguir viéndolos actuar, una y otra vez.

Cual fue la sorpresa de todos cuando, al cabo de unos minutos, llegaron los policías municipales y todo se enmudeció, para lo cual, se llevaron agarrado al joven a un lugar un poco más apartado de todos, y dejando a la niña sola y libre, llevándose también los policías el dinero que allí había.

Todas las personas que allí nos encontrábamos, que éramos muchas, comenzamos a gritar a los policías, diciendo que hicieran el favor de soltar al joven, que no había hecho nada malo, que lo único que hacía era hacernos pasar un rato agradable y sacarnos sonrisas, que había muchos otros peores fuera de la cárcel y que no les arrestaban.

Los policías escuchaban en silencio, observando todo lo que allí se decía, y muchas personas se acercaban al joven que estaba en un lugar más apartado, junto a los policías, para echarle más monedas aún, para lo cual con este gesto los demás aplaudíamos sin cesar.

Toda esta situación me produjo malestar, e incluso no pude evitar el que por todo mi cuerpo me recorriera una sensación extraña de escalofrío y que se me derramaran algunas lágrimas ante la impotencia de no poder hacer nada por ese joven, quién su único delito fue intentar ganarse unas monedas haciendo reir a los demás, sin hacer nada malo como vender drogas, ni productos falsificados, sino que lo único que hacía era hacer pasar un rato agradable a las personas haciéndoles reir, y el hecho de hacer reir a los demás, aunque sea ganándose unas monedas, no hace daño a nadie.

Es algo indignante el que sucedan estos hechos, mientras que haya personas que están vendiendo drogas, atracando, matando y haciendo daño a los demás, se haga la vista gorda y los oídos sordos, y que, en cambio, arresten a personas que se ganan la vida transmitiendo alegría a los demás.

7 comentarios:

  1. Supongo que me he sentido impotente en muchas ocasiones, pero centremonos en el tema que has acabas de exponer.

    Sere breve, acaban de dejar libre a un por llamarlo suavemente "Elemento" al que todo este pais ha podido observar (Ya que no hemos hecho nada mas), agredir a una joven inmigrante en un vagon del suburbano.
    Mi impotencia no es provocada por que un juez le haya dejado libre, no, su cobardia esta encubierta por las leyes escritas en algun lugar del sin sentido. Lo que realmente me preocupa, es que esa niña no estaba sola, que podia haber sido mi hija, ó la tuya, ó la de cualquiera de nosotros.
    Era el vagon de la cobardia en el que esa niña viajaba, el vagon del egoismo, no lo olvidemos nunca y aprendamos la lección, porque estaba rodeada de personas sin alma.
    Debemos preguntarnos porque ninguno de nosotros la ayudo.

    Hoy no hay besos, los cobardes no besan.

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  2. En muchas ocasiones me he sentido impotente, María. Sobre todo cuando he cometido un error yo misma. Pero te dire una, en que cometi un error haciendo un cambio de sentido, por no haber visto la señal de girar a la izquierda, me lo tapaban unos árboles, pero no tuve excusa alguna, cuando me pararon, me hicieron sacar la documentación y me pusieron la multa, eso si sin quitarme puntos.Jamás me habían puesto alguna.
    Me deshice en explicaciones y excusas, a lo que me respondieron que en el suelo esta señalizado. Si ya lo creo, pero tan borroso, que si decía que no se veía, igual me denuncian por no llevar las gafas bien graduadas. Por cierto estos que me denunciaron, me cerraron el paso en la curva anterior los llevaba pegados en paralelo, y tuve que casi tirarme encima de un coche aparcado. Lo dije, pusieron cara de extrañados, y ni caso me hicieron. Tenia que haberlos denunciado, por conducción temeraria. Y otra cosa más, a los dos meses, pusieron unos pivotes anclados, verdes con rayas blancas en el centro de esa calle. Para que nadie pudiera girar.
    Bueno ahí, si que me senti de verdad impotente.
    Un saludo y buen fin de semana.

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  3. Pero bueno si te habia dejado un comentario en la anterior entrada ¿donde está? Si había escrito un montón. Pues nada ¡que rabia!
    Entro para ver lo que me habías contestado y no está, pues mira de la rabia ya te comentaré esta mañana.
    Besitos y feliz finde.

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  4. Nightranger:
    Los humanos estamos rodeados en un mundo donde existen Leyes por todas partes, donde hemos de seguir una correcta disciplina, (no podemos hacer lo que nos venga en gana), pero lo curioso es que, a veces, los Jueces no deliberan su Fallo en la Sentencia como debieran hacerlo.

    ¿Y qué me dices de los casos de los grandes estafadores que cometen sus grandes delitos y que deberían estar en la cárcel y que están fuera porque pueden pagar grandes cantidades de fianza?, Y, en cambio, personas que no merecen estar dentro, lo están, y otras veces, en cambio, el Juez, que es el que dictamina la Sentencia, no ve que exista condena de cárcel (como este caso que cuentas), en el delito de agresión del agresor porque no hay en el cuerpo de la víctima moratones, pero... ¿y qué ocurre con la agresión descargada en la víctima siendo humillada y ultrajada? ¿qué sucede con eso?

    ¡Cuánta razón tienes en lo que dices de la cobardía de esas personas que estaban ahí presenciándolo! Podíamos haber estado nosotros, y, en cambio, ¡qué cobardes somos todos!, como el caso que te expuse en mi texto, ¡qué cobarde y qué impotente me sentí!, ¡qué miserables somos!, no ayudamos en el momento que debemos ser solidarios con quién realmente lo necesita, ni damos la cara cuando debemos hacerlo, y también huimos de ser testigos de los hechos; mira no sigo porque solo de pensarlo se me ensucia más el alma, de verdad.

    Besos sentenciados.

    Etcétera:
    Muchas gracias por contarnos un caso en el que tú fuiste la afectada personalmente, y en el que te sentiste impotente, porque más que un error en tí fue el que los árboles te impidieron ver con naturalidad la señal de tráfico, aunque hay errores mucho más graves que se cometen y muchos conductores pasan inadvertidos, pero mira tú tuviste la desgracia de toparte con los de tráfico, pero bueno al fin y al cabo no te quitaron puntos. De todas formas no sé qué se qué mejoría hay con lo de los puntos, si estamos teniendo el mismo porcentaje de accidentes de tráfico que cuando no existía el carnet por puntos, lo único que veo es que nos están sacando (no digo quién jaja) euros por todos sitios, como sigamos así hasta para poner un pié en el suelo vamos a tener que pagar.

    Besos conductores.

    Ana:
    Tranquila que a mí me ha pasado eso montoooones de veces, que después de haber metido un gran rollo al final no se dónde se perdió, de esas me ha pasado montones de veces. Tú ahora estate relajada, y sin sobresaltos, disfrutando de las buenas cosas de la vida jaja, y deja los comentarios para otros momentos, que yo te sigo leyendo aunque no sea en mi blog, sí en mi corazón cielo. ¡Eso sí! anótalo como pendiente en tu agenda.

    Felices días y besos tranquilos.

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  5. Jajajaja aquí estoy cielo relajada y tranquila. ¿Pero tu te crees que os voy a abandonar? De eso nada.
    Entonces si que me sentiría impotente. Jajajajaja.
    Muchas cosas me hacen sentirme así. Ya que hablais del tema del tren de Barcelona esta es una de ellas. ¿Qué hubiera sido si en lugar de un español pegando a una inmigrante? es ¿un inmigrante pegando a una española? ¿estaría esa persona en la cárcel? Sin lugar a dudas yo digo que si.
    Respecto a no ayudar será una cobardía pero también digo que otro chico ha muerto por salir en defensa de una chica maltratada por su novio.
    No sé es fácil hablar pero hay que verse también en esa situación ¿Cómo reaccionaríamos? Yo creo que hasta no llegar el caso, no lo sabemos. Una cosa es lo que pensamos y otra muy distinta lo que haríamos.
    Nightranger no seas tan duro no era el vagón de la cobardía, no estaba rodeada de personas sin alma, en ese vagón no había más persona que otro pobre inmigrante, que seguramente estaría muerto de miedo.
    Besos comprensivos.

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  6. La impotencia puede hacernos reaccionar de muchas y muy distintas maneras. Alguna vez podemos actuar cobardemente y otras envalentonados en exceso con toda la gama de posibilidades que hay entre ambas. Todo depende del estado de animo y de quien nos rodee en cada momento.
    A veces es mas sensato actuar de forma que pueda parecer cobarde y luego comunicarlo a las estancias precisas que ponerse como un gallo de pelea y otras es justo al contrario. Mientras no nos veamos en directo en situaciones así, dificilmente podemos acusar a nadie de cobarde o gallito, cada persona sabe hasta donde puede llegar en cada momento y nosotros mismos no sabemos lo que hariamos en una situación determinada.
    Besos solidarios

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  7. Ana:
    Gracias guapa por acercarte aquí teniendo otras cosas mucho más importantes que hacer estos días, leerte, no sólo aquí, sino en el lugar donde te encuentres, es todo un placer para mí.

    Desde mi modo de ver las cosas cielo, te diré que las Leyes están escritas para todos iguales, sin distinción de razas, aunque quién dictamina las Sentencias y condena a los autores de los hechos son los Jueces; por lo que, si en el caso de que el agresor sea un inmigrante en lugar de un español, y cuando quién dictamina la Sentencia es una persona racista, seguro que iba a por él ¿no crees? Ahí te doy la razón totalmente.

    También suceden casos como el que nos cuentas, que por salir en defensa de alguien, se puede terminar hasta en el nicho. De todas formas los sucesos no debemos pensarlos meditadamente, porque son imprevistos y sólo es en el mismo momento cuando debemos reaccionar ante cualquier circunstancia que se nos presente, quizá nuestra manera de pensar, como tú dices sea una, y luego nuestra reacción sea otra, y se me viene a la mente en estos momentos cuando en un momento dado tuve que amortajar a una persona muerta, por mi manera de ser yo no hubiera sido capaz de hacerlo en mi vida, en cambio, fui capaz de hacerlo en ese momento, para lo cual, es un ejemplo que te pongo que lo que a mí me ha sucedido y de que no se sabe cómo podemos reaccionar hasta que no se presenten los sucesos.

    Besos ocasionales.

    Bernione:
    Sí efectivamente, así es Bernione, mira acabo de poner un ejemplo en el comentario que le acabo de dejar a Ana de lo que me sucedió a mí en una ocasión, y es muy distinto el pensar cómo vamos a reaccionar en un momento determinado, a cuando se presenta en ese momento el suceso, y sobre todo como tú dices, depende del estado de ánimo que tengamos y de muchas otras cosas, nunca nos llegamos a conocer cada uno de nosotros mismos, y podemos reaccionar de muchas y diferentes maneras, depende todo de las circunstancias en la que se nos presenten, pero de todas formas yo afirmo y ratifico ante cualquier persona y lugar que siempre tendemos a caer en el egoísmo y que existe poca solidaridad con las personas que nos rodean, es triste lo que te digo, pero así es, porque cuando tenemos que ir a testificar siempre tratamos de evitar esas cuestiones y si podemos nos damos la media vuelta, y no nos damos cuenta de que un día nos puede suceder a nosotros y de que puede que necesitemos de la ayuda de los demás.

    Besos circunstanciales.

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