martes, 30 de octubre de 2007

"Yo he sido vuestra hija, pero ahora vosotros no sois mis padres"



No penséis que éste es el título de una película cuyo argumento trata
de hijos adoptivos o algo por el estilo, sino que es el título que le
acabo de dar bastante impactante por lo menos para mí, a este texto
que espero enfocarlo como en mi mente lo tengo archivado.

Desde que estamos en el vientre materno, siempre está presente la
figura de la madre, y aunque no sintamos tan de cerca la figura del
padre, también está ahí, transmitiéndonos su calor desde fuera.

Desde que nacemos y somos bebés ahí están nuestros padres por si nos
atragantamos, ayudándonos a crecer y transmitiéndonos todo su cariño.

Desde que somos niños ahí siguen a nuestro lado nuestros padres por si
tropezamos ayudándonos a caminar.

Desde que somos jóvenes, ahí están siempre nuestros padres apoyándonos
en todo y sacándonos adelante.

Cuando formamos una familia, ahí están presentes nuestros padres en
todo lo que nos haga falta.

Cuando tenemos hijos, ahí están nuestros padres para echarnos una mano
con los nietos.

Siempre en cada momento, nuestros padres han estado en nuestras vidas
dándonos todo su empuje, todo su calor y todo su amor.

Pero... ¿y cuándo ellos en verdad necesitan de nosotros, estamos ahí
cerca de ellos?

Cuando ya son personas ancianas, con sus achaques, necesitadas de
cariño, necesitadas de compañía, necesitadas de calor ¿estamos ahí con
ellos dándoles ese empuje que tanto necesitan de nosotros? ¿o es que acaso estamos tan ocupados que nos despreocupamos de ellos?

Algunos hijos, porque no pueden cuidar a sus padres por estar ocupados
con sus trabajos, y otros porque no quieren hacerse cargo de ellos,
optan por deshacerse de ellos llevando a sus padres a las residencias
de ancianos, y por muy bien acompañados que estén y muy buen cuidados
no tienen ese cariño ni esa compañía de esos seres queridos que un día
estuvieron cobijados en sus brazos y que son la prolongación de sus
vidas: sus hijos.

Otros hijos, quizá la minoría, optan por tenerlos en casa, aunque
siendo para ellos como una gran carga, y aunque tan cerca estén de
ellos, los padres que tan necesitados están de cariño se sienten solos
porque no se sienten acompañados, ellos les perciben muy a la
distancia.

Todo esto es una triste realidad, y sinceramente me está dando mucha
pena contarlo, pero así es, cuando más necesitados están nuestros
padres de nosotros, es cuando ya no les necesitamos, y no tenemos
tiempo de darles ese calor que tanto necesitan porque ellos requieren
más atenciones que si de un bebé se tratara, y que en cambio,
nosotros, a veces, no podemos darles, porque ni siquiera a nosotros
mismos nos podemos dar ese calor.

4 comentarios:

  1. Bueno... a éste, por lo menos, no llego tarde...

    Uffff, María, complejo el tema que planteas... Es cierto que los tiempos están cambiando y, con ellos, la forma de tratar a nuestros mayores.

    Pero también es cierto que la situación que planteas no es la única que se puede llegar a dar. He visto a padres que no han dado todo el amor a sus hijos porque no han tenido a sus hijos por amor. He visto a hijos maltratando a sus padres. He visto a padres que no han querido los cuidados de sus hijos... Las situaciones pueden llegar a ser muy diversas...

    Por eso creo que lo menos importante es cómo se lleve a cabo esa atención hacía nuestros mayores, en el seno familiar o en una residencia o con una persona que les atienda, lo más importante es el cariño que exista entre padres e hijos. Si hay cariño, todo lo demás es poco relevante.

    Besos adaptados a los tiempos que corren.

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  2. María:
    Como dice lemoinestar, tema complejo y yo añado delicado.
    Yo también conozco quien se ha sentido despreciado toda la vida por sus padres, ¿que hace esa persona cuando los ve mayores y reclaman atención si no ha recibido nada mas que desprecios?¿podrá apreciar alguna vez con un cariño que no ha recibido? Dificilmente puedes dar algo que no has recibido.
    Personalmente, yo no estoy tampoco dispuesto a pasarme los años que tenga que ser atendido como una maleta, siempre de viaje de una casa a otra. Prefiero tener mi propio hogar (aunque sea en una residencia) y hacer las visitas cuando, donde y a quien me apetezca, eso si, espero que por lo menos me reciban en las visitas y no sea necesario pedir audiencia con las correspondientes polizas y sellos de colegios de huerfanos perfectamente homologados.

    Besos de un hijo-padre (o debería decir padre-hijo)

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  3. El cariño se da a quienes te lo entregan. Como es lógico los padres sienten amor por los hijos y los hijos por los padres. Otra cosa bien distinta es el tiempo que haya para demostrarse. Esto son sentimientos ni se compran ni se venden. Sólo se sienten.
    Igual los padres que los hijos, no se eligen, son los que nos tocan.
    Y se ha de asumir para lo bueno y para lo malo. A parte de lo que se siente, está nuestra conciencia, y a cada uno le dictara lo que debe hacer.
    Un saludo, pasa un buen día.Besos

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  4. Leimonestar:
    Tengo que alegar algo respecto a lo que comentas en cuanto dices que has visto a padres que no han tenido hijos por amor. ¡Claro que los hijos a veces no se tienen por amor! Mira en tiempos de Maricastaña los hijos se tenían porque venían y porque no existían medios para impedir que vinieran, hoy, aunque no tanto, también sigue ocurriendo, pero eso no quiere decir que cuando los hayas tenido vayas a tirarlos por la ventana. El tener hijos no es expulsarlos de tu cuerpo porque sí, es quererlos, educarlos, darlos todo el amor del mundo, y estoy segura de que eso lo hacen todas las madres los tengan o no por amor, exceptuando las excepciones que siempre existen en cualquier circunstancia de la vida, de que por ejemplo haya madres que los abandonen en un contenedor o los maltraten, pero eso son excepciones de personas que están enfermas mentalmente y que aquí no vienen al caso.

    Las situaciones son muy diversas efectivamente que existen casos para todo tipo, pero actualmente estamos en una sociedad envejecida y en la que cada vez envejece más, en la que el nivel de vida supera los ochenta años, y en el que la mayoría de las personas trabajan y no pueden hacerse cargo de sus padres, unos padres que ahora tienen edades avanzadas, y, que cuando ahora necesitan el cariño y la compañía de sus hijos, no lo reciben, y el cariño ha de demostrarse con actuaciones no solamente con besos.

    Besos demostrables.

    Bernione:
    El cariño para mí no es la demostración del amor con besos, abrazos, y dulzura, el cariño se demuestra día a día, en el caminar, con una educación, con el esfuerzo de cada día, con el empuje de sacar adelante a un hijo, con la atención, con estar ahí casi a cada momento, con darle su alimento, el vestido. El cariño es la fuerza que hace un padre para sacar adelante a su hijo aunque pocos besos le dé porque cada uno quiere a su manera. ¿Cuántos padres no hacen eso por un hijo? Existen casos aislados por personas mentalmente enfermas que son excepciones. Pero en general ¿qué padre o madre se despreocupa de un hijo?. En cambio... ¿cuántos hijos hay que se despreocupan de sus padres? Comparemos la balanza y nos daremos cuenta de los resultados.

    Jaja me ha encantado lo último que has dicho, yo jamás pienso en el futuro por lo que no me veo ni vieja ni sola, sino siempre joven jaja ¡eso sí! a mi hija ya la tengo dicho que cuando yo sea vieja y esté enferma que me tire por el río abajo que no quiero verla sufrir.

    Besos fraternales.

    Etcétera:
    El cariño se demuestra siempre no solamente con gestos, como he comentado antes, y siempre se ha dicho que lo que siembres recogerás, pero yo estoy en contra de esa frase porque no la veo así. Hemos de demostrar el cariño a quienes más lo necesitan, y no porque tú lo hayas recibido de tal forma vas a tener que dar el mismo. El cariño hacia padres o hacia hijos, o hacia otras personas, no tiene medidas, no tiene reglas, y no tiene por qué se igual ni parecido, el cariño ha de darlo cada uno como lo sienta y mucho más a las personas que más lo necesitan, sobre todo a las que están solas.

    Claro que los hijos no elegimos a los padres como tampoco los padres nos pueden elegir, pero sabemos cuáles son las obligaciones de los hijos y de los padres al igual que nuestros derechos, somos personas civilizadas, pero sobre todo con sentimientos, quienes unas sienten más que otras porque tampoco se pueden medir esos sentimientos, para lo cual cada persona es un mundo y actúa de una manera, pero generalizando estamos llegando a una sociedad envejecida, donde la mayoría de las personas ancianas se encuentran solas porque sus hijos no tienen tiempo de estar con ellos.

    Besos antienvejecimiento.

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