lunes, 26 de noviembre de 2007

¿Navidades blancas o negras?



Ya voy percibiendo cómo se va acercando la navidad, ya se van viendo colocadas en las calles de las ciudades las bombillas, casi todos los escaparates de los comercios están prácticamente adornados, ya venden productos típicos de navidad en los supermercados y grandes almacenes, ya comienzan a invadirnos en la televisión con productos publicitarios para ir pensando en regalar para Papá Noel y los Reyes Magos.

Cada año las navidades van siendo más oscuras para mí, recuerdo en mi niñez lo blanquitas que eran, en cambio ahora, cada temporada vienen más negras, porque sólo de pensar que se acercan estas fechas ya estoy empezando a temblar, ya que lo único que se me viene a la mente son los gastos que se me avecinan.

Y es que no soy capaz de sumar las cifras mentalmente, tengo que coger una calculadora y empezar a ir agregando números, empezando por el gasto de la comida extra, -incluyendo como extras también a las personas invitadas-, y terminando por el gasto de los regalos para todos, ya por de pronto mi hija ha escrito la carta a Papá Noél y a los Reyes Magos, porque con eso de que son Magos y creyendo de que vienen los regalos por arte de magia, pues no se conforma con poco, sino que, además, cada año que va cumpliendo quiere regalos mucho más caros, ahora quiere otro ordenador, otro móvil con mp3, una maquinita de jugar que soy incapaz de aprenderme el nombre pero creo que, por el precio, debe de ser de oro, dos juegos para la dichosa maquinita, y esperemos que no se le ocurran más cosas porque de momento no ha cerrado la carta.

Dentro de poco mi casa estará iluminada con el árbol de navidad, el nacimiento, y con toda mi familia, quién para mí es lo más esencial de todas las navidades, el contacto directo con las personas más queridas, y eso me hace sentirme feliz, el ver a toda la familia reunida, pero cada vez que pasan los años estas fechas las considero totalmente consumistas y cada vez excesivamente más caras.

No sólo en estas épocas me hace temblar el frío, sino el pensar en cómo se me quedarán los bolsillos después de estas navidades.

4 comentarios:

  1. María:
    Solamente piensa en estar la familia junta y el resto ya se irá apañando como se pueda, así disfrutaras de una navidad blanca.
    El consumismo lo agregamos nosotros y nosotros somos los que podemos frenarlo y enseñar a nuestros hijos que no podemos pedir todo para nosotros que hay que dejar algo para los demás.

    Besos blancos prenavideños.

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  2. Sólo de leerte, me ha entrado un escalofrío. Un año más, unas reuniones que pueden ser fantásticas y mucha ilusión de regalar y que te regalen. Los regalos caros no son los mejores. El regalo mejor es el del cariño, eso tenlo por seguro. Por otra parte la comida y la cena, al fin y al cabo es la reunión de los comensales que seguro que todo les agradara estando en buena compañía.

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  3. Vamos los pelos como escarpias se me han puesto leyéndote. Es que esto de la Navidad al final está bien, pero el bolsillo lo deja no ya con agujeros sino con verdaderos socavones Jajajajaja
    Bueno mira me quedo con navidades negras para el bolsillo y con navidades blancas para la familia reunida.
    Besos siempre blancos para ti

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  4. Bernione:
    Es difícil pensar solamente en lo bueno Bernione, creo que, a veces, la balanza se nos inclina por el lado que más pesa, que suele ser lo que más preocupa, y, aunque, en este caso, las navidades sean unas fechas bonitas por el hecho de estar la familia reunida (nunca completa ¡por supuesto! ya que siempre hay algún ser querido que nos ha abandonado para irse a otro lugar que no es la vida), y tratamos de que sean los más brillantes que podamos, al final la estrella se ha de apagar, volverán las cosas a su lugar correspondiente, se guardarán los adornos, las bombillas, los árboles, el nacimiento, ¡pero eso sí!, ahí nos quedaremos todos con la cuesta de Enero ¡que por cierto! cómo cuesta subirla ¿eh? jaja.

    Es difícil frenar el consumismo cuando estamos viendo a nuestro alrededor que nos están invadiendo de publicidad por todos los sitios, y que, consciente e inconscientemente, nos asedian metiéndonoslo, no solamente en los ojos, sino hasta en el cerebro.

    Bernione a mí me resulta muy difícil negarle a mi hija los regalos que ella desea y que cada año espera con ilusión de Papá Noel y los Reyes Magos.

    Besos magos.

    Lola:
    Así es cielo, el regalo más bonito no es el que más dinero vale, yo aprecio y valoro más el gesto de una persona, que el regalo más valioso; es más, cuando fue el día de la madre, recuerdo que el regalo más bonito, el que más me impactó y emocionó de todos los que tuve, sin lugar a dudas, fue una carta con las palabras que mi hija me escribió, lo que más recuerdo, y lo que más valoré.

    Pero eso mismo no lo piensan los niños, cuando lo que viven con ilusión es la llegada de esos días, una ilusión que una madre no puede romper, porque antes me rompería yo en mil pedazos.

    Lo que también es cierto es que en las navidades de lo que menos nos damos cuenta es del acontecimiento que estamos celebrando.

    Besos ilusionados.

    Ana:
    Jajaja eres más salada que las andaluzas “jamía” jajaja, pero esto de la navidad es un hecho evidente, son fechas para empezar a gastar desde ahora mismo, y no terminar hasta los Reyes Magos, y que, encima de que en estos meses ha habido una subida de tantos productos que consumimos diariamente, unido todo ello al gasto que se nos avecina ahora, más la cuesta de la subida de los precios de Enero, te puedes imaginar la bomba que nos va a caer, y que, en realidad, me río porque me has hecho reir tú, pero que si lo pensamos detenidamente darían más bien ganas de llorar.

    Yo no elijo, si blancas o negras, no puedo elegir, porque la elección ya está hecha jaja.

    Besos pensados.

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