jueves, 12 de noviembre de 2009

"El paquete de galletas"



La fábula que comparto con vosotros, a continuación, la cogí el otro día de la red, espero que os guste tanto como a mí, y que con ella, saquéis vuestras propias conclusiones.

La reflexión dónde me ha llevado a mi, es que, somos injustos con los demás, desconfiando de las personas, apresurándonos a juzgar y valorarlas tomando decisiones erróneas.




"El paquete de galletas"

Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera. Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. Imprevistamente, la señora observó cómo aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente. La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer como que nada estaba pasando.

Así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos. Como respuesta, el joven tomó otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrió. La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y, con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho.

El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete sólo quedaba la última galleta. "-No podrá ser tan descarado", pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas. Con calma el joven alargó la mano, tomó la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente por la mitad. Así, con un gesto amoroso, ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco. ¡Gracias! - dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad. De nada - contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad.

Entonces el tren anunció su partida... La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en el anden y pensó: "¡Que insolente, que mal educado, que ser de nuestro mundo!". Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas intacto.

Autor: Desconocido


68 comentarios:

  1. La vida está repleta de hechos como este. Tu lo clasificas como una fábula; es cierto que actitudes como esta se pueden llevar a ese campo, el de lo irracional.
    Como siempre un buen sentido de la observación y de la creatividad.
    Te dejo un fuerte abrazo y mi admiración.

    ResponderEliminar
  2. Conocía la historia y además se la cuento a mis alumnos. Se quedan muy asombrados y dicen: "Jo, profe, ¿qué corte no?"
    Espero que ellos tb aprendan.
    Un beso.
    Buena música.

    ResponderEliminar
  3. Hola, María...

    Algunas veces nuestro propio egoísmo nos impide ver la generosidad de otros.

    Muy buena lección le dió la vida a la señora.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  4. Somos desconfiados y egoístas, mucho, tiene que cambiar el ser humano, muy lindo leerlo y que todos aprendamos de él.

    Besos

    ResponderEliminar
  5. Si, conocia el cuento, pero lo he leido con mucho gusto de nuevo.
    Es cierto, nos precipitamos al juzgar, deberíamos tener mas paciencia y dejar que el tiempo nos lleve a su sitio natural y real.
    Besitos y salud

    ResponderEliminar
  6. Como fábula está bien.

    Muy bien.
    Si que nos precipitamos al juzgar.
    Constantemente.

    Besos.

    ResponderEliminar
  7. La conocia, pero no deja de ser paradojico que casi siempre seamos los mayores quien mas desconfiamos.
    ¿por que sera?.
    me da miedo pensar en aquel refran que dice, "el que no se fia no es de fiar".
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  8. Toda una lección de generosidad...

    Que pases un muy buen día, mi niña.
    Un besito.

    ResponderEliminar
  9. JOSEFINA

    A la pregunta que haces, y que reflexiono contigo, me doy cuenta que las personas ancianas, son muy desconfiadas, quizá sea que la vida les haya servido como enseñanza de los palos que se han ido llevando a lo largo de ella, y los jóvenes, aún les queda por ir aprendiendo esa lección.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  10. La conocía, y me dejó como á tí cuando la leí, pensando lo mismo que tú. Pero lo bueno es siempre tener ocasión de rectificar. Me encanta la música, me quedé hasta que acabó la canción ;)
    ¿Cómo sigues?
    Besos

    ResponderEliminar
  11. Siempre tendemos al ‘etiquetado’ y a la estandarización, y el trato personal no es una excepción. Recelos y paradigmas nos dictan en exceso.
    Ante la pregunta de que me parece una persona nueva en mi empresa, sea jefe o no, llevo años utilizando el mismo ‘añadido’: De cualquier forma vamos a esperarnos unos 100 días...’
    Y efectivamente, hay apreciaciones que cambian... Y a veces mucho.

    Un abrazote

    ResponderEliminar
  12. Tenemos la mala costumbre de juzgar con la mirada mientras dejamos frio y cerrado el corazon, y ese es precisamente nuestro gran problema, que dejamos los sentimientos separados de nuestras actitudes ante la vida.
    Un abrazo amiga mia.
    Salud y felicidad

    ResponderEliminar
  13. Con esta fabula lo que nos demuestra que crueles podemos ser porque damos pero deseando recibir a cambio algo o que no digas gracias no....solo son persona que quieren ser educadas pero de regalar sin pedir nada a cambio hay bien pocas....
    Con cariño
    Mari

    ResponderEliminar
  14. Que buena lección. A veces nos olvidamos de que todo no es como parece, y que el juzgar sin conocimientos de causas es un error.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  15. So julga quem não compreende Beijos.

    ResponderEliminar
  16. Los prejuicios nos impiden disfrutar de la vida. Qué ricos nos sabrían las galletas si la mente dejara de criticar, y así pudiésemos disfrutar tranquilamente de ellas ¿verdad?

    ResponderEliminar
  17. Muy buena...
    Ya la había leído pero me sigue pareciendo genial su moraleja.
    Besos

    ResponderEliminar
  18. Dice un proverbio árabe:

    No digas todo lo que sabes, no hagas todo lo puedes, no creas todo lo oyes, no gastes todo lo que tienes; porque el que dice todo lo que sabe, el que hace todo lo que puede, el que cree todo lo que oye, el que gasta todo lo que tiene; muchas veces: dice lo que no conviene, hace lo que no debe, juzga lo que no ve, gasta lo que no puede.

    Tal vez aquí se engloban muchas malas acciones que cometemos todos los días.

    Recuerdo que hace años... Tendria yo unos 12 o 13, le dije a mi madre: "mira mamá, aquella es una puta"... Me areo un cocotazo que todavía me bailan las orejas. "cómo lsabes tú eso?", me preguntó. "me lo han dicho", respondí. Pues si tú no ves por tus ojos, no juzgues a la gente.

    Qué te parece???

    Besicos.

    ResponderEliminar
  19. Que gran verdad cuenta...

    Por cierto me ha entrado ganas de galletitas ¿te apuntas?

    Un besote Maria

    ResponderEliminar
  20. Uy, me dio vergüenza ajena. A veces creo, que cuando algo nos parece irrespetuoso, o nos hace enojar, uno pierde el equilibrio y solo se guía por el sentimiento de furia de ese momento. Muchas veces sucede…que tiempo después…cuando ese momento de furia pasa…uno le agarra vergüenza por la manera que se actuó…porque más allá que uno tenga razón o no (no como en texto que publicaste)…la forma de expresarlo no es la correcta, es por lo contrario…cruel y ajena a nuestros principios….de allí…nuestra falta.

    Un beso María

    ResponderEliminar
  21. Hay una cosa que no sabes María... a mi me queda un paquete entero de galletas... ¿Quieres una?
    me ha encantado.

    Muchos besos!!!

    ResponderEliminar
  22. Una gran lección l aque enseñala historia.
    Abrazos amiga.

    ResponderEliminar
  23. ¿Porqué nos precipitamos?, ¿porqué sufrir y enojarse?.
    Sería mucho mas sencillo y saludable, pensar en positivo.

    María te felicito, me ha gustado la historia.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  24. Hola Maria.que fantástica es esta fábula,no la conocía,pero nos dá una excelente lección de educación,de compartir y sobre todo de simpatía.Desde luego que mal pensados somos muchas veces, sobre todo la gente mayor o la que no és,seguramente que si hubiera sido una jovencita se lo habría tomado a broma y entablado una buena conversación acabando en amistad jajajajaja.

    Es verdad, que hoy en día no te puedes fiarte ni de tu propia sombra,pués corren unos tiempos muy malos ...,pero en fín que le vamos hacer jajajaja.

    Me ha gustado mucho María.

    besitos

    luna

    ResponderEliminar
  25. Ya lo conocía, pero hacía tiempo que no lo leía. Me encantó recordarlo.
    Menuda lección se llevó,eh!

    Besitos

    ResponderEliminar
  26. Muy buena la historia, no la conocia y leyendo pensaba que hubiese hecho yo... y jajjajaja lo primero que pense es que hubiese mirado mis bartulos por si acaso aquellas galletas eran de él y no mias.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  27. Cosas de la vida
    “lección”

    Saludos de J.M. Ojeda

    ResponderEliminar
  28. No conocía la historia, espero que la señora haya aprendido la lección, no hay que ser ten egoista y ser un poquito más generosos,como lo fue aquel chico. Un placer pasear por tu blog.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  29. Nunca se debe juzgar a nadie y menos por la primera impresión. Pero lo peor para mi de esta fábula es que no tuvo tiempo ni ocasión para disculparse.
    Lo lógico antes de sospechar es comprobar, o iniciar una conversación y no encerrarse en si misma.
    Besos

    ResponderEliminar
  30. Gracias María, muchas gracias. Te llevo a mi casa.

    Un beso cielo.

    ResponderEliminar
  31. Hola mi niña.
    Saludarte y desearte buen finde.
    Por estos días ando muy corto de tiempo y muy happy-happy-happy.
    Ya comentaré como se debe y como te lo mereces.
    Saludos conversos.

    ResponderEliminar
  32. Si, a menudo vamos demasiado rápido juzgando.

    Besos.

    ResponderEliminar
  33. La vida nos da lecciones como éstas cada día, pero ocurre a menudo que nuestra cerrazón nos impide sacar aprendizaje alguno de las mismas, lo que nos condena a repetir los errores una y otra vez.

    ResponderEliminar
  34. Ya conocía esta historia ,pero me ha encantado volver a leerla.

    Un beso

    ResponderEliminar
  35. Gracias por tu visita a mi blog "Paseo de Letras", apenas tengo tiempo para visitarte.....pero no te olvido.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  36. Hola: me ha encantado esta historia. Y si en la realidad pasa muchas veces.
    Juzgamos enseguida, a la ligera, e interpretamos mal las cosas.
    Yo por mi parte intentare hacerlo lo menos posible.

    Feliz Fin de Semana

    ResponderEliminar
  37. María es una fábula de valor. Me ha gustado. Nos hace pensar.
    Un saludo muy cordial.
    Goriot.

    ResponderEliminar
  38. Deseo hacer un llamamiento a los lectores de este blog y por supuesto a su autora, nuestra querida María. Por favor, que nadie cometa el colosal disparate de vacunarse contra la gripe A, porque los médicos españoles de manera unánime están rechazando ser vacunados, como podéis leer todos en esta noticia:

    La ministra, los médicos y la gripe A

    ResponderEliminar
  39. FERNANDO SOLERA

    Muchas gracias por venir a comunicárnoslo, por tu recomendación, y por el enlace que has dejado, aunque tengo que decirte que desde hace tiempo lo tengo totalmente claro que no pienso vacunarme contra la gripe A, ni tampoco ninguno de mi familia lo va a hacer, al igual que amigos o personas cercanas tampoco.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  40. Bonita fábula, comparto tu moraleja.

    Besos

    ResponderEliminar
  41. Y mira que somos rápidos haciendo juicios temerarios... pero puesto que así estan las cosas, siempre nos queda venir a escuchar la maravillosa música de tu blog. Un besazo, me da mucha alegría volver a leerte.

    ResponderEliminar
  42. Errar es humano pero lo importante es saber reconocer cuando uno se equiboca. Sin ir muy lejos, muchas veces este tipo de situciones se dan con nuestros hijos o hermanos.

    Un gran abrazo desde Japón.

    ResponderEliminar
  43. Oh... qué necios somos!

    A cualquiera de nosotros nos hubiese podido pasar. A mí, por ejemplo que soy una despistada... aunque no estoy tan segura de no haber acabado sonriendo tanto o más que el muchacho.
    Nunca se sabe... ante las sorpresas!

    Desde luego, un cuento para reflexionar el porqué somos juzgadores sin conocer todas las premisas que rodean los actos de los demás, María..


    Un saludo con sonrisas
    " galleteras ".

    ResponderEliminar
  44. Es perfecto este cuento y más aun su moraleja...
    Feliz Finde, María
    ... y Besos, muchos...

    ResponderEliminar
  45. La conocía aunque hace tiempo que no la leía.

    Nos equivocamos muchas veces pero otras ... de todas formas, hay que procurar confiar en la gente porque de lo contrario te vuelves una amargada y ves fantasmas por doquier.

    Buen fin de semana

    ResponderEliminar
  46. Lo conocía querida María pero es un placer volver a releerlo.

    Te mando un beso

    ResponderEliminar
  47. PARA TODOS

    Os agradezco que, a pesar, de que casi todos conocíais ya la fábula, os hayáis quedado entre ella, aportando vuestros comentarios, muchas gracias por ellos, y por vuestra compañía.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  48. De lección enorme se trata.
    Bofetada a la crudeza.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  49. ...Y que habra pensado el verdadero dueño de las galletas?por lo menos se reia que tambien es una muy buena lección!!!
    Besazos Maria!!!

    ResponderEliminar
  50. Somos injustos.......cuanto menos nos ponemos en la piel de los demás más veces nos equivocamos...es una cuestión de entrenamiento...y mirar a la cara mas a menudo para adivinar que quieren decir esos ojos...
    Un beso.

    ResponderEliminar
  51. Te dejo un beso templado de este otoño ardiente por el sur de Còrdoba.

    Feliz Domingo

    ResponderEliminar
  52. Hola Maria!!! una gran fabula y mucho que razonar sobre ella...

    A veces ocurre que juzgamos a la gente sin conocerla.

    Un beso muy fuerteeee amiga.

    ResponderEliminar
  53. lamentablemente nuestra memoria es a corto plazo en estos días, pues se nos olvidan as lecciones a menos que nos hayan afectado directamente. Gracias por recordarnos que es mejor pecar de inocente que de soberbio.

    Un abrazo y muchos besos

    ResponderEliminar
  54. Ya la conocía, aunque es un verdadero placer volverla a leer. Muchas gracias

    Saludos, María!!

    ResponderEliminar
  55. Bonita fábula, María. A mí un amigo me la habia contado pero con una bolsa de patatas en una estación de autobuses, y sí, mi conclusión es la misma que la tuya: somos desconfiados por naturalez y lo primero es pensar mal del prójimo, como autodefensa.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  56. Efectivamente. No se puede juzgar a las personas sin estar seguros del todo de aquello por lo que la juzgamos. La fábula es una buena lección para aquellas personas que juzgan sin tener suficientes pruebas, o por dejarse llevar por las apariencias.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  57. Qué tengas una muy buena semana María, con galletas, de las mejores.

    Besos

    ResponderEliminar
  58. PARA TODOS

    Que esta fábula siempre la recordemos todos, y así no juzguemos a nadie precipitada e indebidamente.

    Gracias a todos por vuestra compañía, y os deseo un feliz comienzo de semana.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  59. Ya conocía la historia, pero me da mucho gusto leerla de nuevo porque implica una excelente enseñanza. A veces hacemos juicios de valor que son totalmente erróneos y nos llevamos sorpresas como la que se llevó la señora del tren.

    Un abrazo.

    Juan Antonio

    ResponderEliminar
  60. JUAN

    Así es, nos precipitamos en juzgar a las personas, y es un gran error. Gracias por volver a leer la fábula, siempre es bueno recordar.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  61. Juzgamos apresuradamente en vez de observar con serenidad y valorar... demasiada suspicacia y prejuicios provocan situaciones absurdas.

    ResponderEliminar

Tu opinión es importante. Muchas gracias.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...