La vida es injusta, ya que, en cualquier momento, cuando menos lo esperamos, nos puede dar un vuelco al revés.
Ya, desde que nacemos, estamos expuestos a cualquier clase de peligro, sin que haya nada que nos proteja. Todo puede suceder en cualquier instante..., en cualquier segundo..., se puede llegar a tenerlo todo, para llegar a quedarte sin nada, en tan sólo cuestión de un segundo a otro.
Puede que, yendo de paseo, un andamio se nos caiga encima, o puede que, al cruzar la carretera, venga un vehículo a toda velocidad y nos atropelle, o quizá, puede que estando en el trabajo suframos un accidente quedándonos inmóviles para toda la vida, incluso, puede que, un infarto cerebral, nos deje la memoria en el olvido; pero también, se puede tener una familia, un hogar, una pareja, unos hijos, y, después, quedarse sin nada más que con la sombra, en la miseria y en la desesperación.
Entonces ... ¿qué vida es vida cuando ya no lo es? cuando lo tienes todo, y te quedas sin nada, cuando ya no bastan las lágrimas, porque no te quedan, ni siquiera los gritos, son suficientes, porque tampoco se te escuchan, sólo queda amargura, locura y desenfreno, pero ... ¿y qué te queda decir a una persona que se encuentra en esa situación? ¿de qué sirve darla consejos en positivo, si está desesperada? ¿un apretón en el hombro diciendo que tiene que abrir el telón de sus ojos para no verlo tan negro? ¿de qué sirve a esa persona que está desesperada, nuestra ayuda desde los consejos, desde el cariño, desde los hechos, cuando no se le puede devolver nada?,
Momentos de desesperación de la vida envueltos en el abandono total cuando ya no queda nada, cuando todo está perdido, cuando, tan sólo, queda la sombra.







