Desde hace unos meses, por invitación de una amistad, me registré en Facebook, sin saber realmente dónde me metía, ni para qué servía, más que nada por no negar la invitación de dicha amistad.
Después de algún tiempo, he ido descubriendo que es una de las muchas redes sociales que hay en internet, las cuáles, actualmente, están en auge, siendo Facebook una de las más populares, ya que, actualmente, cuenta con más de 250 millones de usuarios en todo el mundo.
Es fácil registrarse, tan sólo se necesita una cuenta de correo y una contraseña, después se rellena el perfil y se agregan contactos, invitando o recibiendo invitaciones de amigos y de amigos de tus amigos, aunque, al final, llegas a reunir a tantas personas que ni sabes quiénes son.
En Facebook, se puede contactar con personas, compartir fotos, vídeos, unirse a grupos, invitaciones a eventos, y también es una manera de perder un poco el tiempo, ya que se pueden hacer tests de personalidad, tarots, también están las famosas galletitas de la suerte, y demás, así como se pueden enviar o recibir regalos de amistad; por lo que, acceder a dicha red social puede resultar divertido, entretenido, una manera de perder el tiempo, pero también, puede ser peligroso o positivo, según se mire.
Por ejemplo, cuando se aceptan a tantas personas que no se conocen, debemos tener especial cuidado de no dar información de nuestra vida privada, ni de etiquetar nuestras fotografías porque pueden llegar a muchas más personas que no son amigas ni conocemos.
El otro día leí una noticia de una joven que había invitado a una fiesta a sus amigos, a través de Facebook, aportando cierta información privada, y su casa fue desvalijada.
Por otra parte, se ha demostrado que casi la mitad de los usuarios, divulga información personal – tal, como datos personales, fotografías, dirección de correo electrónico, fecha de nacimiento, número de teléfono...- a un completo extraño, lo que incremente enormemente que sean susceptibles de robo de identidad.
En cambio, Facebook también puede resultar positivo, como el caso de una mujer británica que se ha podido reunir con su hijo justamente 27 años después de que denunciara su secuestro. Y todo gracias a la red social Facebook.
¿Y tú conoces Facebook? ¿Y qué opinas?
Después de algún tiempo, he ido descubriendo que es una de las muchas redes sociales que hay en internet, las cuáles, actualmente, están en auge, siendo Facebook una de las más populares, ya que, actualmente, cuenta con más de 250 millones de usuarios en todo el mundo.
Es fácil registrarse, tan sólo se necesita una cuenta de correo y una contraseña, después se rellena el perfil y se agregan contactos, invitando o recibiendo invitaciones de amigos y de amigos de tus amigos, aunque, al final, llegas a reunir a tantas personas que ni sabes quiénes son.
En Facebook, se puede contactar con personas, compartir fotos, vídeos, unirse a grupos, invitaciones a eventos, y también es una manera de perder un poco el tiempo, ya que se pueden hacer tests de personalidad, tarots, también están las famosas galletitas de la suerte, y demás, así como se pueden enviar o recibir regalos de amistad; por lo que, acceder a dicha red social puede resultar divertido, entretenido, una manera de perder el tiempo, pero también, puede ser peligroso o positivo, según se mire.
Por ejemplo, cuando se aceptan a tantas personas que no se conocen, debemos tener especial cuidado de no dar información de nuestra vida privada, ni de etiquetar nuestras fotografías porque pueden llegar a muchas más personas que no son amigas ni conocemos.
El otro día leí una noticia de una joven que había invitado a una fiesta a sus amigos, a través de Facebook, aportando cierta información privada, y su casa fue desvalijada.
Por otra parte, se ha demostrado que casi la mitad de los usuarios, divulga información personal – tal, como datos personales, fotografías, dirección de correo electrónico, fecha de nacimiento, número de teléfono...- a un completo extraño, lo que incremente enormemente que sean susceptibles de robo de identidad.
En cambio, Facebook también puede resultar positivo, como el caso de una mujer británica que se ha podido reunir con su hijo justamente 27 años después de que denunciara su secuestro. Y todo gracias a la red social Facebook.
¿Y tú conoces Facebook? ¿Y qué opinas?






