miércoles, 22 de julio de 2015

¿Amistad o espejismo?



Últimamente me encuentro algo emotiva, no sé si será el paso de los años que me van pesando, o que soy extremadamente sensible y todo me afecta demasiado, e incluso, hay veces, que las cosas me parecen demasiado grandes para mí.

Esta es la vida que me ha tocado vivir, como me imagino cada uno tiene su propia vida, el de caminar, seguir avanzando, subir escalones, caer por ellos, dar pasos equivocados, y a veces, me da la impresión de que, cuando creo estar haciendo bien las cosas, es cuando me hacen ver que voy por el camino equivocado, que en vez de avanzar, lo que estoy haciendo es retroceder, y es cuando me hundo entre lágrimas al sentirme impotente, porque me encuentro con que no puedo hacer otra cosa distinta porque mi manera de ser, es como es, y no hay vuelta de hoja, aunque quiera cambiar porque no puedo.

Y reflexiono y me pregunto ¿cómo se puede entender cada acción si lo que a mí me puede parecer lo correcto, a otra persona le puede parecer que está mal? ¿quién se equivoca? ¿dónde está el punto exacto o medio de las cosas? ¿dónde se encuentra el equilibrio?

Y es cuando te das cuenta, en esos días, en los que te encuentras sumergida entre la lluvia y la melancolía, cuando realmente necesitas del abrazo de una amiga o amigo, que sabe, porque se lo has dicho, que realmente lo estás pasando mal, y te apoya porque entiende que siempre haces las cosas desde el corazón, no desde la razón, y eso es lo que verdaderamente importa en las personas, la grandeza de su alma. O, por el lado contrario, te aconseja desde el lado humilde diciendo que cree debes mejorar en ese u otro aspecto, pero que, sea lo que sea, está ahí contigo, cerca, que no te da la espalda por ello, y sigue siempre a tu lado, o tal vez, lo que creías que era amistad, era tan sólo, un espejismo, porque te está demostrando, al dejarte de lado, que nada de eso había.

sábado, 11 de julio de 2015

¿Te dejas influenciar por los demás?



A lo largo de la evolución personal durante todos los años de mi vida, he aprendido a ser una mujer de ideas firmes, y aunque sé que tengo bastantes defectos, de lo que sí me siento orgullosa es de no dejarme influenciar fácilmente por las opiniones de los demás.

Caso contrario a lo que me sucedía años atrás, en la etapa de mi juventud, que, debido, a la normal inseguridad debido a la inmadurez de aquella época, al no tener las ideas claras, o tal vez, por sentir miedo a ser rechazada por los demás, enseguida me dejaba convencer.

Es algo que, ahora, al ver a mi hija, me veo reflejada en ella cuando yo tenía su misma edad, 16 años, y que gracias a la experiencia de los años vividos, me ha hecho crecer en madurez, aunque como todo a lo largo del caminar de la vida, se va evolucionando, poco a poco, y en cada etapa va lo suyo, lo que no podemos pretender es subir los escalones de diez en diez.

Hace unos días, mi hija tenía las ideas claras sobre un asunto personal, pero resulta que al día siguiente me viene con otra opinión distinta porque se había dejado influenciar y convencer de lo que le había dicho una amiga, así que a lo que antes decía "no" ahora resulta que era "sí". 

Yo al ver su variante criterio, la hice comprender que tiene que valorar su propia opinión, así como defender sus ideas, y no dejarse influenciar tan fácilmente por querer agradar a los demás, sino que tiene pensar en ella misma y dejar de lado el "qué dirán"; y, dialogando con ella, la hice comprender, reflexionar y recapacitar sobre el tema, y al final, me pidió perdón por ser tan variable en ideas, y se prometió así misma intentar corregirse en ese aspecto.

Lo que no intento es ser una maestra para ella, sino, lo que soy, su madre, con la experiencia de mis años, y además, una verdadera amiga, haciéndola recapacitar, comprender, mantener y valorar su propia decisión, ante los demás.


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